- Si lo tengo en la punta de la lengua...
Le pasaba muy a menudo. Un día, se encontró con un bultito en la lengua mientras se lavaba los dientes. No le dio mucha importancia al principio (el cupo de hipocondría de la familia lo cubría su hermano), pero como el bulto crecía, fue al médico.
La cirujana se lo extirpó, y el enfermero se llevó el bulto al laboratorio de patología. El especialista practicó una incisión para empezar con su análisis, y del bulto salieron nombres, fechas, citas,...
Y seguro que momentos. Ojalá los tumores fueran sólo eso..., recuerdos enquistados.
La verdad es que me quedo más tranquila pensando que, algún día, podré recuperar todas esas cosas que se me quedaron en la punta de la lengua. Es un alivio, ¿eh?
me da la impresión de que, a veces, es mejor que ciertas cosas se queden en la punta de la lengua.
buen blog. ciertas cosas de las que has escrito me han hecho pensar. cosa ciertamente extraña hoy en día.
Anda!! así que es eso.
...la de veces que se nos quedan cosas que queremos ahí atascadas sin poder salir!!!
Al revés de una frase que comentaba un amigo, esas cosas "mejor fuera que dentro".
Un blogsaludo.
Pobres papilas gustativas.
... esto que te iba a decir..
Bravisimo!
que puedo decir que no haya sido dicho ya?
albricias albricias, eh aqui una escritora, y ante usted me inclino.
:D
Un aplauso.
"Se oye el pulso del mundo como nunca
pálido
la tierra acaba de alumbrar un árbol"
Ojalá fuera cierto que se quedan almacenadas ahí cuando salen del cerebro. Al menos tendríamos alguna esperanza de recuperarlas aunque sea recurriendo al bisturí. Una idea genial y encantadora. Saludos cordiales.
Me encanta. Qué buen relato. Además, una vez yo tuve también un pequeño bultito en la punta de la lengua y me lo tuvieron que quitar. Pero qué buena idea lo de que salieran fechas, nombres... De verdad, me ha encantado.
Simplemente genial Niha (tarde, pero tenia que decirtelo).
Saludos Parchesianos!.