A esas horas, no habría nadie. En ese lugar, no habría nadie. Un fragmento de parque ideal para, después de tanto tiempo, quitarse los zapatos, y sentir la hierba... Casi podía sentirla cuando, al acercarse más, vio a una chica descalza de azul, echada escuchando música de un pequeño aparato azul. ¿Y ahora, qué hacer?
- Regla cuarenta y dos; no se puede andar por el césped con zapatos.
- Creía que esa regla ordenaba a todos aquellos de más de una milla abandonar la sala.
- Bueno, éste no es el Reino de Corazones.
- ... No. Pero tal vez vos seas Alicia. - Casi sin darse cuenta, se quitó zapatos y calcetines y empezó a caminar por el césped. Cuando sintió la hierba en el pie, sólo esperó que a ella le gustara un soldadito de plomo como él.
(sonrisa) yo también lo espero...
Esperemos que no le corten la cabeza, jejeje
Surrealismo y hierba..., buena mezcla!
...chica azul y soldadito de plomo, buena pareja!!!
;-)
besitos