En la clase se prepara el regalo del día del padre, un bloc de notas con el adorno del escudo de uno de los equipos de fútbol de la ciudad. Tijeras y pegamento en acción. Pequeñas manos se afanan en el trabajo. Una niña de mirada pensativa se dirige a la mesa de la profesora.
- Señorita, tengo un problema. A mi padre no le gusta el fútbol, y con estos materiales no se me ocurre otra cosa para el adorno.
- ... Bueno, aquí tengo más fieltro. ¿Se te ocurre algo con esto?
- ... Creo que estos trozos de aquí me sirven. Gracias.
La profesora se queda extrañada al saber de un padre al que no le gusta el fútbol. A la niña le extraña que a los padres se les suponga el gusto por el fútbol.
Yo creo que es una simple cuestión matemática, de estadística.
Se podía preguntar a los niños uno a uno qué es lo que le gusta a sus padres, pero es mas facil presuponer que les gustará más el fútbol que la mitología escandinava.
Para el año que viene pueden hacer la figura de Odin en escayola
a mi no me gusta el futbol
en mi casa, es mi madre la futbolera ;-)
Los prejucios pesan.
A mi me gusta el fútbol, pero nunca entiendo porque lo que piensa la mayoria, se cree que es lo que piensa todo el mundo. Vivan los "Minority reports".
A ver cuando conseguimos terminar con los estereotipos de una vez:
se llegará antes a la igualdad REAL de la mujer.
Saludos!
...pero eso era antes, no? ahora a nosotras nos gusta el futbol y a ellos los cambiamos si no saben usar la lavadora!!!
¿Cómo puede preferir alguien el futbol antes que la mitología escandinava?