Es curiosa la sensación de llevar un pendiente o piercing. Estaba pensando en hacerme otro (o uno, si los clásicos pendientes en los lóbulos de las orejas no se consideran piercing).
Siendo así las cosas, tal vez a alguien le extrañe lo poco que me gusta ver a un bebé con pendientes. Pero no hay nada de extraño. Una cosa es modificar el propio cuerpo por estética, y otra agujerear a un ser pequeño e indefenso que no entiende de adornos.
Estoy de acuerdo con lo de los bebes, pero es que a mi no me gustan ni en los mayores.
Yo jamás tomaré decisiones por los otros...
si alguna vez tengo hijos no haré con ellos lo que me parezca: ni pendientes, ni tradiciones absurdas...
Un beso niha
Eso de los tubitos en los lobulos me recuerda a los orejas largas de la isla de pascua.
Y claro. Las guaguas no son alfileteros.
Saludos Parchesianos.
es cierto eso, con alevosía y premeditación además, sin preguntar ni nada ala, les agujerean sus diminutos lobulos...lo que hay que ver