Siempre que veía el cielo nublado sentía ganas de jugar con las nubes. Rasgar, coger una esquina de nube y enrollarla sobre el dedo, formando pequeñas espirales. Abrir huecos para formar una bonita escena de rayos de sol entre las nubes, reflejada en el río.
Pero aquel día, antes de poder dibujar nada, encontró que se le habían adelantado. Un pequeño remolino aquí, un claro con forma de serpiente allá... No era la única persona que podía hacerlo.
- ¿Qué mirabas?
- No, nada. El reflejo de las nubes sobre el río. Es curioso. Hablábamos de tomar decisiones, ¿no?
- Decisiones, sí.
El psicólogo volvió su mirada a la ventana. La calle, el río, algunos remolinos y extraños claros entre las nubes. Pensaba que sólo A lo hacía. Un movimiento sutil de los dedos. Parecía un tic. Hasta que se dio cuenta cómo las nubes seguían ese movimiento.
Yo pierdo el sentido del tiempo, jugando con las nuves.... cuando la contaminación me las deja ver.
yo era la típica niña que se quedaba embobada mirando al cielo...
que crecío, y siguió deslumbrándose, porque piensa que con gafas de sol no puede ni ver ni escuchar...
y que cada noche mira el cielo antes de irse a dormir ycuenta diez estrellas... eso si no hay nubes claro... eso si no hay nubes...
Un beso Niha
...hace tanto tiempo que no miro al cielo...
Las nubes solo juegan con ciertas personas. Es que no todos son capaces de tener un alma esponjosa, suave y eterea, como las nubes.
Bello relato Niha. Me gusto harto.
Saludos Parchesianos.
Me ha gustado muco :P