Bla, bla, bla. Bla bla blablabala. Blabla bla bla, bla? Bla, bla, bla, blablablablabla. Blablabla, bla blabla, bla bla bla, blablabla, bla blabla, bla, bla, blablabla, bla blablablabla.
Bla, bla. Blablabla, blablabla bla bla bla bla. Bla bla, blablabla. Bla, blablabla, blabla blablabla, bla bla bla.
Bla bla bla blablablabla. Bla bla blabla, bla, bla. Bla blablabla blabla bla?... Bla, bla, bla bla blabla blablabla.
( Aquí puede haber de todo, y diez cosas más.
A veces, simplemente queremos hablar, pero no sabemos por dónde empezar, o cómo empezar, o qué decir. Y no es que no tengamos cosas dentro. Tal vez es que tenemos demasiadas. O simplemente que queremos hablar. Y que nos escuchen.)
A mi me pasa que para decir lo que realmente siento, necesito desconectar del ritmo frenético del trabajo, de la vida que me arrastra.
Me cuesta un esfuerzo enorme salir de la rutina y encontrar lo que realmente busco.
Yo siempre necesito ser escuchado, y a veces sólo se me oye.