No me interesa especialmente comprarme un móvil nuevo.
Cierto que una de las razones para no hacerlo es la falta de recursos para ello, pero hay también una lista de objetos que adquiriría antes que un móvil. Una cámara digital, por ejemplo. Para hacer fotos, y fotos, y más fotos todavía. Haría fotos de cuadros, y del césped, y de las procesionarias (me dan algo de repeluco, que conste), ¿de procesiones? tal vez alguna, pero que no parecieran fotos de procesiones, y del río, y del cielo,...
O podría ser que le he cogido cariño a mi móvil. En cualquier caso, no me entusiasma eso de tener un modelo más sofisticado, y paso de logos, fondos de pantalla, tonos (lo de los tonos es otra historia para ser contada en otra ocasión, que diría Ende),... Vaya, creo que me dan igual los móviles. Los veo como un artículo útil pero ya está. (El que tengo me lo regalaron)
Haces bien en no caer en el consumismo de coche nuevo cada 4 años, móvil nuevo cada 2, casa nueva cada 10 y demás frecuencias frecuentes en estos tiempos en los que la superficie gana la batalla a la profundidad.
Saludos
hace tres años me regalaron un móvil, el anterior era desechado por otra persona, y el primero, no lo recuerdo... Gracias por la visita. Te leeré.
Las tecnologías son buenas cuando nos servimos de ella, pero dejan de serlo cuando nos atrapan. Un besote