Sánchez -Dragó se encontraba paseando por el parque. Una chica que hacía fotos al azar reparó en su presencia.
- ¿El señor Sánchez-Dragó?
- En efecto.
- Vaya, quiero algo que sepa a azahar y sacan un yogur con algo de azahar y mucho mango. Quiero cereales solubles con cafeína y sacan café vitaminado. Y ahora, quiero un interlocutor interesante y sale usted. Jo....
Por la noche, Sánchez-Dragó seguía perplejo por el encuentro de la mañana.
A veces me gustaría poder saltarme las partes menos interesantes. Ir directamente al Día Internacional de las Magdalenas con Leche Condensada, por ejemplo. Y luego a algún punto con una masa crítica de azahar (ya hay algo, pero poco. Bueno, supongo que si ahora hubiera más sí que sería preocupante). Después... a llevar manga corta y sandalias.
Pero como ahora mismo no está esa opción disponible, toca sobrellevar los días y las toses....
Era un lugar tranquilo. A veces, se daban circunstancias ocasionales. Lo poco probable era raro. Pero el pan nuestro de cada día solía ser lo cotidiano.
Problemas técnicos me hacen pensar en un cambio de lugar. Pero cuando funciona, me gusta el sitio.
¿Por qué le hacen esto a alguien de quien Descartes sacó su idea de la duda metódica (añadiendo cosas de su parte para que nadie le acusara de plagio, claro)?
Una idea maravillosa; abrazos gratis